Bajo el árbol de magnolias○●●

Octubre, el primero.

Y lo que hay entre dos

nuevamente florece.

 

Típico medio día y comienzan de vuelta,

los nervios se despiertan

junto al reloj caliente

que ni corto ni perezoso sus manijas acelera.

De vuelta la rutina

a buscar los pesos,

agitando los huesos

pensando que siempre

hacia adelante se va.

 

Panaceas faltan para el mal del tiempo,

ese que nos inventamos para hacernos maestros

cuando al alcance de las manos todo se encontraba.

Buscamos el fruto donde no había árbol que lo diera,

nosotros los amantes inventamos el veneno.

 

Sin parar bailaremos

entre la eterna cura y enfermedad,

enamorados andamos

siempre juntos,

persiguiendo a la verdad.

 

Un decreto primaveral:

que bajo el árbol rosado

cuando marcan las trece,

agarrados de manos

culpables nos encontrarán.

 

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